Trofologia

 

La naturaleza nos ha dotado de un poder autocurativo a través de los

alimentos vivos. Cuando los combinamos adecuadamente logramos potenciar su

efecto sanador y preventivo en diversas enfermedades, logrando así un estado

de bienestar y nutrición óptimos.


La Trofología es la disciplina que busca alcalinizar el cuerpo, promoviendo

la autopoyesis y homestásis, por medio de la selección, combinación y

preparación adecuada de los alimentos, no procesados, generando un impacto

positivo en la salud, así como una nueva filosofía de vida llena de salud y

binestar.




















Alimentos neutros: manzana, pera y papaya, que se toleran de postre, también

leche de almendra y la salsa de soja; no generan incompatibilidad con otros

grupos de alimentos.


Excepciónes: melón y sandía se digieren en el duodeno, es decir que pasan de

largo por el estómago (a los 20 minutos ya se puede ingerir otro alimento).

No deben combinarse con nada, ya que de otro modo fermentan causando

malestares. Deben tomarse solos y con el estómago vacío.


Dulces: Frutas dulces: banana (si no está completamente madura se considera

fécula), uva, chirimoya, caqui, higo, yaca, etc. Frutas deshidratadas:

dátil, uva, ciruela, pera, etc. Mieles: de arroz, de malta, de caña, de

cebada, de maíz, de abeja (innecesariamente robada), etc. Arropes: de

chañar, de tuna, de higo, etc. Siropes: de maple, de ágave, de arce, etc.


Azúcares: sacarosa, fructosa. Hortalizas dulces: zanahoria y remolacha.


Ácidos: Frutas ácidas: limón, lima, pomelo, naranja, piña, ananá, kiwi,

maracuyá, tomate, tamarindo, etc. Vinagre y aceto balsámico.


Semiácidos o semidulces: son las frutas de hueso, como durazno, damazco,

ciruela, cereza; y otras como frutilla, mango, níspero, guinda, granada,

grosella, frambuesa.


Verduras: hojas verdes y hortalizas no feculentas.


Féculas: Cereales integrales o refinados: trigo, avena, cebada, centeno,

arroz, maíz, mijo, sorgo, trigo sarraceno (que no es realmente un cereal, es

decir una gramínea, sino una poligonácea), etc. Raíces: mandioca, papa,

batata; etc. Hortalizas feculentas: zapallo, anco, etc. Castañas de castaño,

castaña de cajú, maní y pistacho. Harinas: panificados, pastas, galletitas,

tartas pasteles, pizzas, etc.


Proteínas: chlorella y espirulina: 58%; levadura nutricional: 45-50%; hongos

secos: 10-30%; frutos secos (nuez, almendra, avellana, etc): 10-24%;

legumbres (porotos negros, alubia, payares, lentejas, garbanzos, aduki,

mung, arvejas, etc) secas: 19-26%; quínoa y amaranto (secos): 14-16%;

lupines (cocidos): 16%; carne de soja: 16%; seitan (carne de gluten/de

trigo): 14%; tofu (queso de soja): 13%. Productos animales como mutilaciones

de cadáveres, secreción mamaria y productos derivados, y óvulos de aves,

conocidos por sus eufemismos: "carnes", "lácteos" y "huevos", son también

proteínas.


Grasas: palta, aceituna, coco, castaña de pará, lino, chía, sésamo, girasol,

semilla de zapallo (y otras semillas oleaginosas), aceites vegetales,

margarinas (aceites vegetales hidrogenados o esterificados). Grasa de

secresión mamaria y tejido adiposo de cadáveres, conocidos por sus eufmismos

"manteca" y "grasa", son también grasas.


Nota: algunas clasificaciones son consideraciones de conveniencia a los

efectos de evaluar la combinación, ya que la almendra por ejemplo tiene el

doble de hidratos de carbono que de proteína y el maní tiene el triple de

proteínas que de hidratos de carbono. En general es conveniente que no haya

más de un "alimento concentrado" por comida. Tuve en cuenta los productos

obtenidos de la explotación animal sólo a los efectos de análisis de la

alimentación vulgar. Los lácteos constituyen un veneno para la salud  y

combinan pésimamente con todos los grupos de alimentos, con la salvedad que

las hojas verdes ayudan a hacer frente a sus efectos nocivos, por lo que si

aún se consumen es deseable combinarlos con éstas.


Causas de la mala combinación:


Proteína con fécula: La fécula inicia su digestión en la boca con la enzima

ptialina que es segregada con la saliva, es una enzima alcalina. La proteína

se digiere en el estómago mediante pepsina que es segregada junto con el

ácido clorhídrico y es una enzima ácida. Al ingerir ambos alimentos juntos,

por ejemplo en una pizza, milanesa, pancho, hamburguesa, sándwich de jamón

y/o queso, carne con papas, fideos con estofado y un gran etcétera, se

neutraliza el pH y ninguna de las enzimas puede actuar. Provocando

putrefacción de la proteína y fermentación de la fécula. Eso traba la

digestión en el estómago; el alimento permanece produciendo toxinas hasta

por 12 horas o más, desgastando energía en el intento fallido del organismo

por digerir la mezcla imposible.


Proteína con proteína: Distintos tipos de proteína requieren distintos tipos

de digestión, la mezcla es incompatible y provoca putrefacción de ambos

alimentos.


Proteína con ácido: La pepsina se secreta en presencia de ácido clorhídrico,

la detección de otro ácido en la boca inhibe la secreción de ácido

clorhídrico en el estómago, provocando putrefacción de la proteína y

fermentación del alimento ácido que encuentra trabada su digestión.


Proteína con dulce o semiácido: La presencia de azúcar de cualquier tipo o

fruta en la boca inhibe la secreción de ácido clorhídrico y de pepsina, ya

que las frutas no lo requieren y son de rápida digestión. El resultado es

putrefacción de la proteína y fermentación de la fruta o alimento endulzado.


Proteína con grasa: Las grasas se digieren en el intestino con la bilis

secretada por el hígado; en presencia de grasa se inhibe la secreción de

ácido clorhídrico y pepsina con la consiguiente putrefacción.


Fécula con fécula: La digestión de diferentes tipos de féculas requiere

diferentes procesos específicos, con la mezcla se consigue fermentación de

ambas.


Fécula con dulce o semiácido: La presencia de azúcares en la boca, inhibe la

secresión de ptialina con la saliva (pues no es necesaria para digerir

frutas), causando fermentación de la fécula. La fruta también fermenta

porque se ve obligada a permanecer en el estómago más tiempo del necesario.

Esta incompatibilidad es digestiva y metadigestiva, es decir que es

incompatible incluso cuando el primer alimento ya salió del estómago, como

explica el Dr. Aris Latham. Cuando estos dos grupos de alimentos se ingieren

en comidas contiguas y durante el lapso de la curva de glucemia, mientras

hay niveles aumentados de azúcar en sangre, el cuerpo no activa el mecanismo

de conversión del almidón en azúcar, o bien el ingreso de azúcar simple

interfiere con el metabolismo del carbohidrato complejo.


Fécula con ácido: Cualquier alimento ácido ingerido junto con féculas,

neutralizará el pH, inactivando la ptialina y causando, por lo tanto,

fermentación de las féculas.


Grasa con dulce o semiácido: La grasa retrasa la digestión de la fruta,

causando fermentación, también genera persistencia del azúcar en sangre.

Esta incompatibilidad es digestiva y metadigestiva, más allá de la sangre, a

nivel celular, es decir incluso en el lapso de varios días. Como explica el

Dr. Douglas Graham en La Ditea 80/10/10, cuando se lleva una dieta alta en

grasas, el metabolismo normal de los azúcares simples de las frutas se ve

retardado, dando lugar a proliferaciónde parásitos.


Frutas dulces con frutas ácidas: la mezcla de ácidos con azúcares, retrasa

el metabolismo de los azúcares y su tránsito intestinal, produciendo

fermentación.




fuente: http://www.arcoirisuniversal.org/salud_natural.html#Trofologia